miércoles, 11 de mayo de 2005
Con la cat?strofe del Hurac?n Mitch, como con tantas otras que suceden en Nicaragua, los que no simpatizamos con los incentivos como los de ALIMENTOS POR TRABAJO porque sentimos que desmovilizan a nuestras bases en sus ?mpetus de lucha por ser los protagonistas de su propio desarrollo, nos pusimos seriamente preocupados porque las dimensiones de la cat?strofe no dejaban otra salida: La ayuda humanitaria era urgente y necesaria en esos momentos.
No se dej? esperar la solidaridad internacional con alimentos, ropa, herramientas, semillas y no s? qu? cuantas cosas m?s que a nuestro/as piadoso/as y solidario/as hermano/as de otros pa?ses se les ocurri? enviarnos. Hasta es posible que hayamos participado en la distribuci?n de esta ayuda humanitaria.
Como para hacer contrapeso a esta avalancha de donativos que tem?amos fuera perjudicial para nuestros productores y productoras, tres instituciones que trabajamos en desarrollo rural en los municipios de Madriz nos unimos conformando las "Redes de Esperanza" para coejecutar un proyecto de emergencia en zonas fuertemente golpeadas por el hurac?n. Unimos los pocos recursos que ten?amos y a solicitud de lo/as productore/as procedimos a ejecutar el peque?o proyecto: Instituto Juan XXIII aport? mangueras, UNICAM aport? las semillas y el INPRHU SOMOTO aport? cemento y arena para hacer retenciones de agua. El peque?o proyecto ten?a por objetivo producir hortalizas y granos b?sicos para la alimentaci?n de lo/as comunitario/as, previendo que las donaciones de alimentos no iban a ser eternas. Hablamos con la gente y nos pusimos de acuerdo en que iban a pagar los materiales con productos agr?colas, los cuales se les dar?an a otras familias que no hab?an tenido apoyo para la producci?n.
Lo que m?s sobraba era agua y con los "socios" de INPRHU, (como ellos se autodenominan) decidimos pasarle la factura a la naturaleza y nos dimos a la tarea de tomar prisionera toda el agua que encontramos descuidada o reposando cansada de tanto da?o que hab?a hecho. Fue as? que hicimos much?simos reservorios en cualquier quiebre de las parcelas que prestara condiciones para apresarla y hacerle el "pisa y corre" para el riego por gravedad. De esta manera se produjo tanto tomate, tantos r?banos, mucha remolacha, muchos pepinos, much?simo de todo, que era una hermosura ver las parcelas, heridas por la erosi?n, vestidas de mil tonalidades de verdes, verde chiltoma, verde cebolla, verde zanahoria, verde camote, etc. Pero lo m?s curioso de todo fue que quienes llegaban a dejar ayuda humanitaria se regresaban con su paquete de verduras frescas.
Siempre en las mismas circunstancias del Hurac?n, se donaron lotes de herramientas de trabajo en las comunidades y lo/as campesino/as comentaban: "Este Hurac?n ha permitido que nos traigan herramientas y ahora si avanzaremos en la conservaci?n de suelos, pues a pura mano le cuerea" y con nuestros propios medios era muy dif?cil comprar las herramientas que necesit?bamos. Ahora nos turnamos en el uso de las herramientas y vamos avanzando r?pido.
Cuando vuelvo a repasar estas experiencias y quiero darle un significado a todos estos hechos, me hago estas reflexiones:
- "Los incentivos... ?Uyuyuy!" En realidad tenemos miedo a los incentivos porque estamos inseguros del trabajo de conscientizaci?n que hemos hecho con nuestras bases.
- La desmovilizaci?n del trabajo productivo y del trabajo comunitario a causa de los incentivos se da en pobladores que hist?ricamente no han sido sujetos de atenci?n de nadie, que no han trabajado en su autoestima, en la toma de conciencia del rol que les corresponde jugar en su propio desarrollo. Son personas sin esperanza, sin fe, que ya han llegado a un punto en el cual sienten que no tienen nada que ganar o perder; sencillamente est?n vegetando; piensan que est?n en esa situaci?n de pobreza porque Dios as? quiere que est?n.
- Lo/as campesino/as que no tienen tierra, que trabajan en tierra alquilada, que despu?s de tanto trabajo se les pierde la cosecha porque no llovi? y nadie les reconocer? la p?rdida y tendr?n que hacer "micos y pericos" para conseguir el bocado de comida para su familia y con quienes a?o con a?o se repite la misma historia... a esos no los desmovilizan los incentivos, sino el desincentivo de haberles tocado la peor parte en la distribuci?n de la tierra y de las riquezas.
- Para algunos organismos es m?s f?cil resolver la problem?tica de la pobreza, dando asistencia t?cnica o una ayuda humanitaria, que trabajar en el desarrollo humano, que implica facilitar y hacer un trabajo de acompa?amiento a lo/as campesino/as, ir despacio, caminando a su ritmo, descubriendo, asombr?ndonos, aprendiendo con ello/as cosas sencillas o extraordinarias que nos permiten viabilizar la vida, llenarnos de ilusiones, de fe, de esperanza y sobre todo de la alegr?a de vivir y luchar.
- Cuando jugamos el papel de facilitadores, de acompa?antes, de promotores del desarrollo humano de las bases con las que trabajamos; cuando nos damos a la tarea de analizar con ello/as en qu? circunstancias se puede hacer uso de una ayuda humanitaria, de incentivos, sobre cu?les son las desventajas que podr?a significar depender de esto, por qu? lesiona nuestra independencia, por qu? lastima nuestra calidad de hombres y mujeres dignas, entonces los incentivos no son un peligro. Ese es el caso que se dio entre lo/as campesino/as atendido/as por las REDES DE ESPERANZA en ocasi?n de la tragedia acaecida con el huracan MITCH.
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